Cómo preparar Zigni, un guiso tradicional de Eritrea

Como ya hemos repetido hasta la saciedad, se puede viajar sin estar en movimiento. Lo haces cuando viajas con la mente. Cuando ves una película, escuchas música o a través de la comida. Son imágenes, sonidos, olores y sabores que te transportan a otro lugar del mundo. ¡Para que luego digan que la teletransportación no existe! En mi caso, intento implementar el viajar a través del paladar casi en mi día a día. Me encanta cocinar comidas exóticas y probar recetas de países lejanos. Esta vez, me decanté por este plato bereber de Eritrea. Lo conocí porque Lucy, una de mis compañeras de piso en Leeds, nos lo cocinó un día. Ella no tiene nada de africana, es inglesa de abuelos italianos, pero algún día descubriría esta receta, y se le antojo hacerla para invitarnos.

Yo me moría por volver a probarlo así que le pedí las indicaciones y el fin de semana pasado me puse manos a la obra. Tengo que decir que no encontré absolutamente TODOS los ingredientes. Me faltó el fenugreek y el clavo molido. ¡Ah! y le puse jengibre fresco en vez de en polvo. Pero salió igual de bueno. Para tener testigos, invité a mis amigos Enrique y Lourdes, que por cierto colabora en una revista que te recomiendo. Se llama La Trastienda Infinita y es de temática muy variada. También estaba mi inseparable Marta, claro.
Pasamos un rato agradable mientras bebíamos un par de botellas de vino (jeje) y probabamos esta receta exótica. Eritrea es un país africano, que se independizó hace muy poquito (en el año 1993) de Etiopía. Debido a la guerra, si buscas imágenes en Google sobre el país, verás armas, casas destrozadas y personas malheridas. Pero si investigas un poco más, puedes descubrir paisajes realmente bonitos. Pinchando aquí, puedes acceder a un blog, que se llama Eritrea Turística, y que habla un poco de la cultura e historia del país y enseña foto realmente bonitas.
La receta es muy fácil de hacer. Una vez tienes todo picado, que es el mayor trabajo, se pone a fuego lento y ¡listo! Te enseño:
Qué hace falta:
  • 50 ml aceite vegetal
  • 2 cebollas grandes picadas finas
  • 4 dientes de ajo machacados
  • 1 kg de muslo de pollo, cortado en pequeños dados
  • 800 g. de tomate triturado
  • 2 dados de caldo de carne
  • 1 cucharada de pasta de tomate
  • 125 ml de vino tinto (opcional)
  • 1 manojo de cilantro fresco, picado pinito
  • Rodajas de limón para servir
  • Pan pita (a falta del original de Eritrea), lechuga o arroz para servir

Para la mezcla de pimienta bereber:

  • 1 cucharilla de jengibre molido
  • 1 cucharilla de fenogreco
  • 1 cucharilla de pimienta negra
  • ½ cucharilla de cilantro molido
  • ½ cucharilla de cardamomo
  • ¼ cucharilla de clavo molido
  • Una pizca de canela molida
  • ½ cucharada de sal fina
  • 1 cucharada de pimentón dulce

Cómo prepararlo:

1. Pon un poco de aceite en una sartén grande. Añade la cebolla picada y sofríe durante unos 5 minutos a fuego medio (hasta que esté doradita). Luego añade el ajo picado y sofríelo todo junto durante aprox. 3 minutos más.

2. Mezcla todos los ingredientes de la pimienta bereber en un bol pequeño y conserva para luego. Añade el pollo a las cebollas y el ajo y fríelo hasta que el pollo tenga un poco de color. Acuérdate de ir dándole la vuelta. Añade el resto de ingredientes, la mezcla de pimienta bereber y déjalo hervir a fuego lento durante 1 hora u hora y media. Hasta que la carne este tierna y hecha.

3. Sírvelo con arroz, el pan o ensalada, ¡o las tres cosas! Sazona con limón ¡y a disfrutar!

Como puedes ver, es extremadamente fácil de hacer y, lo más importante, si cierras los ojos, la mezcla de sabores te transportará muy, muy lejos… ¡Un verdadero viaje del paladar!

¡Súbete a Nuestro Avión!

Si te ha gustado este post, haz el check-in para suscribirte a nuestra lista de correo, y serás el primero en enterarte de todas las novedades. Además, podrás descargarte, de manera gratuita, nuestros SÚPER fondos de pantalla. ¡Preciosos e inspiradores!

¡No te quedes en tierra!

Lisi Ruppel

Tengo pasaporte alemán/español pero me considero ciudadana del mundo. El hemisferio derecho de mi cerebro rige mi vida así que soy creativa, aventurera, impulsiva, muy soñadora y bastante cabezota. El motor que me impulsa es el amor y mi corazón se acelera cuando estoy a punto de irme de viaje, cuando paso tiempo con la gente que amo, cuando fotografío cosas y sitios bonitos, cuando saco tiempo para crear o cuando contemplo una puesta de sol.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *