Trieste Helado

Trieste: majestuosidad italiana y el mejor helado del mundo

Trieste forma parte de mi viaje a la región de Istria el año pasado. Cómo puedes ver haciendo click aquí, estuve haciendo ruta por numerosos pueblos y ciudades preciosas, como la ciudad eslovena de Piran, o los pueblos croatas Rovinj y Grožnjan.

Esta ciudad costera italiana está a poquísimos kilómetros de la frontera eslovena y desprende majestuosidad por todos sus costados. Mi estancia fue muy corta, por lo que sólo pude conocerla de manera superficial. Aún así, aproveché para intentar captar la esencia de la ciudad en diferentes fotografías.

Paramos en Trieste cuando volvimos del que fue nuestro centro neurálgico del viaje, una ciudad pequeña llamada Umag, en Croacia. De la que ya estoy preparando post para enseñarte todo. Cuando pasamos las dos fronteras y llegamos a la parte italiana, yo estaba mareada y un poco asqueada por el calor que hacía (fue en junio). Realmente parar en Trieste no era algo imprescindible para mí. Habíamos pasado por el centro de la ciudad en el viaje de ida, y no me había parecido gran cosa. Pero me equivoqué.

Además del enorme puerto, que es lo primero que salta a la vista, Trieste tiene edificios con arquitectura cuanto menos interesante. La plaza del ayuntamiento, en pleno centro, es tremendamente solemne. Uno se siente como una pequeña hormiga entre tanta grandeza.

Piazza Unità d’Italia, con el ayuntamiento de fondo.

La ciudad estaba totalmente vacía por el calor que hacía y porque en ese momento estaba jugando la selección italiana de fútbol. Por lo que los que no estaban en casa, estaban sufriendo (porque perdieron creo) en alguna terraza de algún bar.

Italianos tensos viendo el fútbol.

Gracias a eso, pude sacar fotos bastante buenas. Ya se sabe que mientras menos gente quede en la fotografía, mejor. Dimos un paseo por el centro, admirando los edificios e incluso los escaparates de las tiendas.

Siempre me gusta pensar en las ciudades como si fueran personas. En este caso, si Trieste fuera un humano de carne y hueso, sería un intelectual. Una persona con gafas, que se pasa sus días rodeando de libros pero que aún así no pierde ese carisma excéntrico de gustos caros. Así es Trieste.

La Iglesia Ortodoxa de Trieste

Tiene pinta de ser una ciudad con mucha calidad de vida. Tienen un canal muy bonito, llamado el Gran Canal, donde los pequeños barcos se amontonan y los bordes están llenos de terrazas en las que apetece pasar la tarde charlando con amigos. La ciudad va a un ritmo lento, pausado. Nada que ver con el tráfico caótico e incesante de otras ciudades italianas.

Estos son algunos datos interesantes de la ciudad italiana.

Está en la región de Friuli-Venezia Giulia.

En otros tiempos, fue la única ciudad austríaca con salida al mar.

Tiene un aeropuerto bastante pequeño.

Lo habitan 205.500 personas.

Si vas, no puedes perderte también su catedral.

A las afueras, te recomiendo visitar el castillo de Miramare. Está justo en la orilla de la costa y es absolutamente precioso.

Y no me puedo olvidar de lo mejor. El mejor helado que he probado en mi vida. Y mira que soy exigente…

Fue ya casi cuando nos íbamos, e hizo que el resto de la visita se eclipsara completamente. De hecho, volvería a la ciudad, sólo para volver a comer esta maravillosa obra de arte. Aunque es una empresa que se ha expandido y ahora tienen franquicia. Por lo que la puedes encontrar también en otras ciudades italianas. Pero para mí, eso sería perder la esencia. Trieste es helado, y ese helado es Grom.

 

Puedes encontrar Grom en la Via S. Nicolò, número 18. En esta heladería disfrutarás de multitud de helados EXTREMADAMENTE cremosos. ¿Cuál te recomiendo? La especialidad del Chef que tengan en el momento. Delizioso!

Lisi Ruppel

Tengo pasaporte alemán/español pero me considero ciudadana del mundo. El hemisferio derecho de mi cerebro rige mi vida así que soy creativa, aventurera, impulsiva, muy soñadora y bastante cabezota. El motor que me impulsa es el amor y mi corazón se acelera cuando estoy a punto de irme de viaje, cuando paso tiempo con la gente que amo, cuando fotografío cosas y sitios bonitos, cuando saco tiempo para crear o cuando contemplo una puesta de sol.

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