FOTO PAZ NORUEGA

Seis razones por las que visitar el sur de Noruega en verano

En agosto del año pasado tuve la oportunidad de estar una semana en Noruega, aprovechando que mi padre estaba pasando el verano allí. Reconozco, que Noruega era un país que tenía completamente subestimado. Pensé que sería una mezcla del verde de los Alpes y el azul del mar de la Costa Azul, lugares que tenía ya más que vistos. No pensé que me fuera a sorprender y ¡me equivoque! Me monté en el avión, súper moderno, agradable ¡y con Wi-Fi! de Norwegian Airlines, con la maleta llena de ropa de entretiempo. Bueno miento, sobre todo llena de ropa abrigada, ya que mi padre me había advertido que ese verano habían tenido muy mala suerte. Estaba lloviendo día sí y otro también con una temperatura media de 16º.  ¡Esa fue mi primera sorpresa (y suerte)! Cuando aterricé en Oslo, todos los noruegos que se bajaban conmigo paraban en el Duty Free para comprar tabaco y alcohol (fuera del aeropuerto solo se venden en tiendas del estado a precios altísimos), mientras yo estaba desesperada por salir al exterior, llegar al coche y poder quitarme capas de ropa, ¡hacía un calor y un sol impresionantes! Bueno impresionante… tampoco era un calor cordobés de agosto, pero ya me entiendes. 25º y ni una nube, impresionantemente caluroso para Noruega.

Yo en Kristiansand, Noruegui.

Fue la primera pero no la última sorpresa que me llevé. Después de una semana, estaba absolutamente enamorada de este país y de su gente, y no me quería marchar.  Cierto es que con buen tiempo y días soleados la vida se ve siempre de otro color. Para poder opinar con objetividad, tendría que experimentar el largo invierno noruego también. Pero soy de esas personas a las que la luz del sol y el calor les da vida, así que por eso mismo las razones por las que debes visitar el sur de Noruega este verano son:

  1. Porque nada más llegar, desde el avión podrás ver cosas como esta.

Si, esta fue la primera vez en mi viaje que abrí la boca de par en par y pegué la cara a la ventanilla del avión como si no hubiera un mañana. En la foto apenas se aprecia, pero pasamos por muchísimos lagos y pueblitos que desde el aire se veían ¡preciosos! En ese momento no sabía si quería quedarme en el avión dando vueltas, o bajarme y recorrer todos esos sitios, ¡tenía el corazón dividido!

  1. Porque descubrirás gente maravillosa que te hará apreciar la importancia de la luz solar.

Terraza en Oslo.

Si eres de algún país cercano al Ecuador, esto te pasará SEGURO. Para nosotros es impensable sentarnos en una terraza a comer a pleno sol en un día que no hay ni una sola nube en el cielo. Cuando estés en Noruega te darás cuenta que los noruegos no ven la vida del mismo modo. Es normal y humano, pasan la mayoría del año con un frío polar y con pocas horas de luz natural al día. Pero te sorprenderá descubrir que las sombrillas en las terrazas las tienen en realidad para la lluvia y que los sitios más solicitados son aquellos en los que no da la sombra. La gente en Noruega aprovecha el mínimo rayo de sol para salir a comer, tomar el sol en el parque, ir a la playa aunque el agua esté a 16º y realizar todo tipo de actividades al aire libre que normalmente no son capaces de disfrutar. A tu vuelta a España, entenderás que tenías un poco infravalorado el calor del Sol y lo empezarás a disfrutar de otra manera.

  1. Porque si te gusta el pescado y el marisco, este sin duda es tu país.

Pescadería noruega llena de marisco fresco.

No es que no haya carne, pero la verdad que ir a la pescadería y saber que las “reker” (gambas) han sido pescadas hace solo dos horas, es una oportunidad que no puedes desaprovechar. Sorry por todos los vegetarianos/veganos de este mundo pero hazte una tostada, ponle mayonesa, un par de gambas peladas, ¡y entenderás lo que te digo! En mi caso tengo la suerte de que fui con mi padre, que por cierto es un cocinero excelente, así que comimos bastantes días platos suculentos con bacalao o salmón fresco. Este fue uno de los aperitivos de las comilonas que nos pegamos.

  1. Porque quedarás encandilado con las bonitas y pintorescas casas de madera roja.

Casitas típicas en Arendal (Si, como el de Frozen. A Disney también parece que le gusta Noruega)

La arquitectura noruega no es ostentosa. Las casitas son casi todas de madera, y están pintadas de blanco o rojo. Cuando estuve allí, me contaron que antiguamente solo los ricos tenían la posibilidad de pintar de blanco las casas, porque la pintura venía del sur y era bastante cara. De color rojo pintaban la fachada de sus casas los más humildes, porque era un pigmento que era más barato que la pintura y además protegía la madera de la humedad. Hoy en día, también las hay de otros colores, pero sin duda la mayoría sigue respetando los colores tradicionales. Eso hace que todos los pueblitos te parezcan iguales al principio. Te irás acostumbrando a observar los detalles y lo pintoresco de cada uno.

  1. Porque estar rodeado de agua te aportará una sensación de calma como pocas veces en tu vida.

Niños valientes bañándose en las aguas (fresquitas) de la isla de Mardøg.

Si hay algo que a Noruega no le falta es agua. Ya sea el mar, un río, un lago o un fiordo. Te encuentres donde te encuentres, siempre verás agua. Para una isleña como yo, esto es algo que me hizo enamorarme aún más de los paisajes. Mucha gente no entiende como los isleños podemos vivir sin agobios rodeados de agua. Piensan que es asfixiante, pero creo que la mayoría que hemos pasado gran parte de nuestra vida en una isla coincidimos en que es todo lo contrario. Para mí el agua es sinónimo de libertad. Vivir en ciudades como Madrid se me ha hecho difícil precisamente por eso. No ver agua por ningún lado es raro. Nos hace sentir acorralados. Por eso en Noruega estaba más que nunca como “pez en el agua”. Me sentía libre y en paz viendo siempre agua a mí alrededor.

Con tanta agua ¡es esencial tener al menos un pequeño barquito con el moverte!

    6. Porque aunque en el norte experimentarás luz solar las 24 horas del día, en el sur podrás disfrutar de unos atardeceres IMPRESIONANTES.

Atardecer en Grimstad.

Pocas palabras hacen falta después de ver esta maravillosa foto. Si te decides por visitar el norte de Noruega el no tener horas de noche sin duda será una experiencia espectacular. Yo, como amante de las puestas de sol, me quedó con estos maravillosos atardeceres en el sur. Los colores del cielo son impresionantes y todas las tardes me quedaba en la terraza, hasta que se hacía totalmente de noche, pensando que aunque fuera sólo por ese ratito, merecía la pena haber hecho el viaje. Sin duda es, a día de hoy, unos de mis países favoritos. Mi próximo viaje espero que sea al norte en invierno, porque uno de mis sueños es ver las auroras boreales en acción. Pero de momento, te recomiendo que vayas buscando vuelo para este verano, aprovechando encima que ahora la corona está más baja y no nos sale tan caro. ¡Te aseguro que volverás (como de casi cualquier viaje) viendo la vida con otros ojos!

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Lisi Ruppel

Tengo pasaporte alemán/español pero me considero ciudadana del mundo. El hemisferio derecho de mi cerebro rige mi vida así que soy creativa, aventurera, impulsiva, muy soñadora y bastante cabezota. El motor que me impulsa es el amor y mi corazón se acelera cuando estoy a punto de irme de viaje, cuando paso tiempo con la gente que amo, cuando fotografío cosas y sitios bonitos, cuando saco tiempo para crear o cuando contemplo una puesta de sol.

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