Matando saudades en Oporto

Busco la palabra saudade en el traductor. Resultado: nostalgia.

Había escuchado muchas veces esa palabra a los portugueses.

 

Saudade.

 

Saudade.

 

Saudade.

 

Tener saudade. Sentir saudade.

 

Entonces pensaba que era eso, la sensación de echar de menos La morriña gallega. Como las ganas de volver a un lugar o de volver a una persona.

 

Pero, ¿tanta saudade provoca Portugal?

 

Entonces lo descubrí cuando volví de Lisboa. Que sí, que te la provoca. Y un portugués me pide por favor que no piense en saudade como algo malo. Que es un sentimiento bueno. Que si, que es nostalgia, pero se siente como algo bueno. Como algo que te dio tanto, que te hizo tan feliz, que sólo puedes querer volver a vivirlo. Y me cuenta que el remedio a esa buena enfermedad es “matar saudades”.

Así que decido matar las saudades que Lisboa me generó en julio y volver en diciembre, pero esta vez a Oporto. Esta vez más al norte, a la otra grande de Portugal que no paraba de rechinar en mi cabeza.

Tenía tanta, tanta necesidad de matar saudades, que sólo quería vivir unos días como una portuguesa.

En una ciudad tan decadente y bohemia como Lisboa, pero distinta. Huele diferente aquí. Se siente diferente.

Esta vez, seis grandes puentes separan la ciudad de Oporto de Vila Nova de Gaia, la ciudad de las bodegas de uno de los vinos más famosos de Portugal: el vino do Porto.

Así que recorro el puente más famoso de la ciudad, el Don Luis I, por arriba y por abajo, y lo observo desde lo alto. Observo una vez más, que Portugal me ha robado el corazón.

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Puente Don Luis I

 

¿Es esto real?

 

¿Es posible que después de Lisboa, Oporto me despierte tantas sensaciones?

 

Parece que sí.

 

Camino sus calles. Sus grandes cuestas, aún más que las de Lisboa si cabe. Observo sus edificios, sus azulejos de las fachadas.

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Tengo que probar la francesinha, ya me lo han repetido demasiadas veces. No puedes visitar Porto y no comer una francesinha. Ese gran sándwich de embutidos, queso, huevo y la salsa de francesinha hecha de tomate y cerveza principalmente.

 

Francesinha.

Francesinha.

Me quedo encandilada de su estación central, Sao Bento, que me lleva a donde nació Portugal, el pueblo de Guimarães.

 

Estación de Sao Bento

Estación de Sao Bento

Pero ahí estoy en un pueblo de cuento, comiendo bacalao a brás. Muchas ganas tenía de matar saudades de bacalao.

 

Bacalao a brás

Bacalao a brás

Guimaraes

Guimaraes

Más Guimaraes

Más Guimaraes

Pero sobre todo tenía muchas ganas de matar saudades de playa. Y Oporto también te da de eso. Fui en un pequeño tranvía por todo el río hasta la desembocadura del Duero, al faro del Duero, y vi el mar. Su olor, su brisa y su color, y ya me siento más tranquila. Ya el día está completo. Una bonita cafetería donde tomar un batido y el día no puede acabar mejor.

 

Foz do Douro

Foz do Douro

Tras unos cuantos buenos cafés, unas subidas y bajadas de las calles que acabo conociendo como la palma de mi mano, como si ya fuera mi propia ciudad, y tras un último paseo por la Ribeira, vuelvo a casa, para confirmar que Portugal tiene algo que engancha.

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Datos de interés:

 

  • Para visitar lo más importante es caminar, como en la mayoría de ciudades.
  • Como Oporto son todo cuestas, podrás observar la ciudad desde lo alto en muchos puntos pero uno de los mejores miradores para hacerlo es el mirador de Mosteiro do Serra do Pilar. Verás una panorámica completa de Oporto, Vila Nova de Gaia y del Duero.
Desde el mirador

Desde el mirador

 

  • La Torre de los Clérigos suele ser una parada obligatoria, sin embargo la vista que te ofrece no es tan espectacular y tienes que pagar 3 euros, por lo que no la recomiendo.
Torre de los Clérigos

Torre de los Clérigos

 

  • La zona más importante es la Ribeira, que es la avenida del río. Desde ahí salen cruceros por los 6 puentes por 12 euros. Antes de ir vi que recomendaban reservarlo con antelación, sin embargo no tendrás problema en comprarlo sobre la marcha ya que hay varias empresas y muchos horarios disponible para realizarlo. Así podrás elegir una hora y un día que se adapte al plan que lleves.
  • La ciudad es pequeña por lo que no tendrás que usar demasiado el transporte público si te alojas más o menos en una zona céntrica.
  • Para ir desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad puedes coger la línea lila de metro (E) en dirección estadio do dragao, y solo cuesta 1,85 euros. El trayecto dura media hora aproximadamente hasta las estaciones de Trindade o Bolhao.
  • Visitar la zona de Foz do Douro es más que recomendable y aunque puedes hacerlo a pie (una hora aprox), en metro hasta la estación de Matosinhos, la opción más bonita es hacerlo en tranvía. El trayecto cuesta 2,5 euros.
Interior del tranvía

Interior del tranvía

  • En la zona de Vila Nova de Gaia se encuentran las bodegas de vino que ofrecen un tour por el museo, la bodega e incluye también una cata de dos vinos. El precio en todas es parecido, 6 euros, dura una media hora y la última visita es a las 17.00 h. Yo fui a la de Ramos Pinto, pero una vez que estés allí puedes decidir cuál te apetece más visitar.

Si tienes cualquier duda o sugerencia solo, no dudes en dejarla en comentarios :).

 

 

 

 

 

 

 

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¡No te quedes en tierra!

Marta López

Risueña, curiosa y observadora. Tengo 25 años y nací en Gran Canaria, pero desde que salí de la isla con 18, las palabras origen y hogar tomaron un nuevo significado. Recuerdo hasta los más pequeños detalles, hago listas para todo y la de "cosas que quiero hacer antes de morir" hace tiempo que sobrepasó el límite para esta vida. Adoro caminar descalza y cenar un buen desayuno.

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