Cosas que pasan cuando te mudas a Inglaterra

Como muchos saben ya, y han podido seguir en mis redes sociales, especialmente en mi Instagram, estoy viviendo en Leeds, Reino Unido. Ya llevo casi un mes aquí, así que viene siendo hora de hacer balance de las primeras impresiones. No es la primera vez que vivo en este país, en 2012 estuve viviendo 4 meses en Londres. Pero casi que no cuenta. Londres no es Inglaterra. Las grandes capitales rara vez representan a un país. Están llenas de gente de fuera, y la verdadera cultura se distorsiona un poco. No hard feelings, sigue siendo mi ciudad preferida.

Me he mudado porque estoy colaborando en un proyecto de investigación, que durará seis meses. Por lo que tengo planeado vivir en Leeds hasta diciembre. La ciudad, de momento, no me ha enamorado. Tampoco me disgusta. No es el lugar en el que me imagino viviendo por un largo tiempo (si es que me imagino en un lugar). Pero si es un buen sitio para pasar una temporada. Puedes conocer realmente la cultura inglesa y terminar de perfeccionar el inglés. Además, ¡es una ciudad a la que me he adaptado sorprendentemente rápido!

Viaje en carretera hacia el Parque Nacional de Yorkshire Dales

Mi objetivo es aprovechar al máximo estos seis meses para luego ¡volver a cambiar de destino! Si de algo me he dado cuenta durante estas cuatro semanas, es que es lo que me gusta. Me encanta esa sensación de ir descubriendo lugares nuevos cada día. ¡Que todo sea una sorpresa! Y hasta le he cogido el gusto a esos primeros días en los que estás perdido.

Ante todo, tienes que saber que son opiniones personales, no pretendo generalizar ni crear ningún tipo de estereotipo. Gente de todo tipo hay en todos lados. Pero, estas son, desde mi experiencia, las cosas que me han pasado al mudarme a este país. Algunas de ellas son específicas, y solo te pasan cuando te mudas al país anglosajón. Otras, te pasan siempre que cambias de país. ¡Allá vamos!

  • Aprendes que “limpio” no significa lo mismo en todos sitios

Antes de venir alquilé una habitación en una casa compartida. En fotos, muy mona. Aunque era vieja (aquí todas las casas lo son), parecía agradable y amplia. Mi jefe me hizo el favor de ir a verla y me dijo que no estaba muy limpia (student style), pero que era lo mejor que podía encontrar. El pobre igual fue el único día que no parecía una leonera porque, he vivido en bastantes pisos de estudiantes y, ni en mis peores pesadillas me podía imaginar algo así. Mi habitación, la más grande de la casa, ideal. El resto de la casa, especialmente baño y cocina, HORRIBLES.

La cocina del infierno AKA mi primera casa

Lo peor de todo es que había firmado un contrato de permanencia de seis meses. Por lo que, los dos primeros días, cuando no veía salida, me amargué mucho. Cuando digo que era HORRIBLE, me refiero a que no entré en la cocina más que una vez en cinco días, y que me duchaba con todo el asco de mi corazón. Hasta escribí en un grupo de españoles en Leeds, poniendo fotos y preguntando si alguien sabía de un mejor alojamiento por la zona. Me contestaron más de 40 personas, la mayoría diciendo que lo que me estaba pasando a mi era normal, y que hasta muy limpio estaba. Imaginen mi depresión al pensar que fuera donde fuese me encontraría con cosas como esta. Me considero una persona flexible y adaptable, pero no hasta ese punto. Y menos en un país ‘desarrollado’ como Inglaterra.

Acumulados hacia ¡¿quién sabe?! El olor chivaba que desde hacía mucho…

Afortunadamente, una de las que contestó es mi compañera de casa actual. Una inglesa muy, muy simpática. Fui a ver la casa y decidí mudarme al momento. Solo faltaba que la casera anterior me devolviera el dinero, o al menos, la fianza. Al final, le di tanto la tabarra (amenazas sutiles de llamar a sanidad incluidas) que acabo devolviéndome todo y pude mudarme.

Una vez que supe que tenía nueva casa, y que no iba a perder dinero, me fui de fiesta con mis ex compis. Después de maldecirles durante cinco días por guarros, y sabiendo que los perdería de vista pronto, me dejé llevar y me lo pasé genial. Al día siguiente, hice la mudanza con resaca pero con mucha ilusión. ¡Qué viva la fregona (invento español)!

Consejo: NUNCA alquilar algo sin haberlo visto personalmente primero.

  • Descubres rincones nuevos cada día

¡Es una sensación totalmente adictiva! Todas las tardes, cuando salgo del trabajo, intento ir por un camino diferente al del día anterior ¡y siempre encuentro algo nuevo! Un parque, un bosque, un nuevo supermercado, una papelería monísima, una galería de arte… Hay sorpresas en todas las esquinas. Si pudiera quedarme con algo bueno de mudarte cada poco tiempo, sin duda me quedo con esta sensación. Tu vida sale de la monótona y aburrida rutina y te fijas de verdad en las cosas y los sitios por donde pasas.

Pub pintoresco en el centro de Leeds

Mi descubrimiento preferido hasta el momendo. Una cafetería/galería de arte. También dan cursos artísticos. ¡Una joyita!

  • Tienes problemas con el banco

¿Globalización? ¡Una puñetera mentira! A Inglaterra vine con dinero en efectivo que cambié en Austria pero, al mudarme, al nuevo casero le tenía que pagar por transferencia bancaria. No hay problema, pensé. Le hago la transferencia desde mi banco español y listo. ERROR. Bueno, no es que fuera imposible, pero me querían cobrar 15 euros de comisión, ¡están locos! Una amiga me recomendó hacer la transferencia por Transferwise, que es un sistema muy seguro y solo cobran un par de euros de comisión.

El rollo fue cuando quise hacer la transacción, y mi banco español me pedía mandarme un SMS para confirmar la operación con seguridad. A mi teléfono español, el cual está dado de baja. Por internet no conseguí de ninguna manera cambiar el teléfono a uno extranjero. Mi madre fue personalmente a preguntar al banco en Gran Canaria y le dijeron que claro, podían poner un número extranjero, pero no podían enviar mensajes al extranjero. ¡WTF! ¿Entonces para qué quiero cambiarlo?

En fin, tanto rollo para que al final otra persona tuviera que hacer la transferencia por mí. Me fue imposible hacerla sin pagar los 15 euros de comisión, cosa que me daba mucha rabia. Es un robo porque, además, es ilegal cobrar comisión por transferencias entre la UE (e Inglaterra aún no ha salido). Los bancos españoles, una vez más y como con miles de cosas, se lo pasan por el forro.

  • Aprendes a disfrutar de tu compañía así que, nunca estás realmente solo

Cuando aterricé en Leeds la única persona que conocía, de una llamada y un par de e-mails, era mi jefe. Ha pasado casi un mes y, obviamente, no puedo decir que tengo AMIGOS. Pero si que he conocido bastante gente con la que me siento cómoda y disfruto de vida social. Quizá, era mi mayor ‘miedo’ al venir aquí. Al contrario que me pasó con mi Erasmus en Alemania (historia que contaré otro día), mis expectativas para Leeds eran bastante bajas. Lo bueno de eso es que no me ha decepcionado para nada. Estoy entretenida la mayoría del tiempo. Hasta el punto que a veces me cuesta encontrar el momento para ponerme a pintar o a trabajar en el blog.

Aún así, los momentos que he estado sola, que también han sido muchos, han sido un auténtico placer. No hay cosa que me guste más, que ir al centro sola y callejear para descubrir nuevas joyas.

  • Vas abrigado aunque los demás anden en pantalón corto

Enserio, tanto me abrigué y sudé, que la primera semana me pillé una gripe. Y es que yo me levantaba todos los días, veía 16 grados en la previsión del tiempo, y pensaba ¡UFFF, pelete! 16 grados es para mí, FRÍO. No frío polar, pero si como para ir un poco abrigadillo. Pronto me di cuenta que eso es, prácticamente, el culmen del verano aquí. Igualmente, me he adaptado. Ahora voy en camiseta corta como todos los demás. ¡De valiente!

Ayuda que el clima es muy húmedo y realmente los 16 grados tienen una sensación térmica de 20-22. Aparte de eso, ¡hasta hemos vivido una ola de calor! Me hizo mucha gracia cuando fui al supermercado ese día. Hacia 31 grados, tenían el aire acondicionado encendido, y las neveras del súper estaban cerradas con paneles aislantes para mantener el frío. Esta gente no sabe lo que es el calor verdadero…

  • Si tienes un Waitrose cerca, no te sientes plenamente integrado hasta que no te llega la tarjeta

Cerca de donde vivo tengo los típicos supermercados: Sainsbury, Asda, Aldi. Pero sin duda, la mayor joya gastronómica es Waitrose. Encuentras desde jamón ibérico de bellota hasta tiramisú italiano (casi casero). Enserio, para ser un supermercado inglés (con la fama que tienen de comer tan mal), es impresionante. Igual de impresionantes son sus precios. Por eso, es muy importante tener la tarjeta. Te da derecho diariamente a un café y un té, y muchísimos descuentos. Las dos primeras semanas, la gente que conocía me preguntaba directamente (y sin venir a cuento) si tenía ya la tarjeta del Waitrose. Es como un síntoma de aceptación. Incluso me contaron, que en mi barrio, las propiedades se revalorizaron un porcentaje alto cuando construyeron Waitrose. Así que, cuando la tarjeta me llegó, por fin, me sentí como si fuera una más.

  • Descubres que a veces vale más la pena el campo que la ciudad

El fin de semana pasado hice una excursión al Parque Nacional de Yorkshire Dales. En concreto a Limestone Pavement en Malham Cove, donde se grabó una de las escenas de la penúltima película de Harry Potter. Es el lugar donde acampan Harry y Hermione cuando Ron los abandona. Posiblemente las imagenes estén muy retocadas o lo grabaron en invierno con poca luz, por lo que se ve un poco diferente. Como fan de Harry Potter, tengo pendiente ir a muchos otros sitios de la zona donde se grabaron más escenas, ¡ya te iré contando!

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Despues de pasar una temporada en Austria en naturaleza pura, pensé que nada de eso me sorprendería aquí. Pero la verdad es que el campo, lleno de ovejitas y lagos, es precioso. Por el camino hacia Yorkshire Dales pasamos, también, pueblos súper pintorescos y encantadores. El contraste de las casas antiguas de piedra con el verde de la vegetación es lo más cercano a la perfección.

Caminando hacia Malham Cove

  • Aprendes a decorar con presupuesto cero

Cuando te consideras nómada, como yo, no puedes gastar mucho dinero en decoración. Dentro de unos meses lo tendrás que dejar y te dará pena. No somos caracoles y cuesta mucho ir de aerolínea en aerolínea con la casa a cuestas. Aun así, me encanta decorar y crear cosillas así que, ponerse creativos en este aspecto, no es un problema. Mi habitación es, de por sí, muy acogedora. Está en el ático y el techo abuhardillado le da un encanto especial. Todavía le faltan muchas cosas que quiero hacer pero, entre cosillas que he ido encontrando en tiendas de segunda mano y lo que he ido haciendo, la habitación va cogiendo forma.

¿Qué no quiero comprar un marco porque pesa mucho para cuando me vaya? ¡Pues me hago uno yo misma!

Estoy enamorada de mi nidito

  • Te llevas el susto de casi morir atropellado al menos un par de veces

Ufff, ahora ya me he acostumbrado pero las primeras semanas lo pasaba fatal. Lo de llevar el chip-derecho metido en la cabeza, y vivir en un mundo que va por la izquierda, confunde. Es algo inconsciente. Vas a cruzar, miras hacia la derecha, no vienen coches, cruzas y BUM, viene el coche por el otro lado. No es algo trágico (sino te atropellan) pero es algo que, normalmente, no requiere concentración absoluta. Hay que adaptarse a tenerlo en cuenta. Ir en coche por la izquierda también es bastante estresante. No he conducido aún, pero ir de copiloto implica pensar por microsegundos que vamos en dirección contraria (con el consecuente mini infarto).

No tenía foto de mi cara de susto pensando que íbamos en dirección contraria así que, ¡aquí el típico buzón inglés!

  • Activas el modo CARPE DIEM

Eso es algo que me encanta de cambiar de lugares. En mi ‘rutina’ en las Islas Canarias, donde todo está dentro de mi zona de confort y es previsible, soy una persona muy organizada. Me encanta tener las cosas planeadas de antemano y no soy tan espontánea. Si mi plan es irme a casa a ver la tele en el sofá, ¿por qué voy a cambiarlo? Me tengo que hacer la idea de que voy a hacer una cosa con antelación. Cuando estoy en un sitio nuevo y no tengo la sensación de tener las cosas aseguradas, mi personalidad cambia. ¿Qué te invitan a cenar? No sabes cuándo será la próxima vez que tengas la oportunidad (porque aún no conoces a tanta gente) así que, ¡adelante! Se aprovechan cada uno de los planes y eso da una sensación total de momentum y de libertad.

Callejuela encantadora en el centro de Leeds

  • Al principio pareces un poco tonto al pagar en las tiendas

Es lo que conlleva el cambio de moneda. Cuando estuve viviendo en Londres estuve trabajando en un concurrido Starbucks en Bond Street, pleno centro. Además de preparar los deliciosos frapuccinos, cobraba en la caja. Eso quiere decir que estaba muy acostumbrada a manejar libras (y a toda velocidad) pero, al llegar aquí, ¡se me había olvidado todo! La primera semana parecía tonta mirando cada moneda antes de pagar en cualquier tienda.

¡Cash, cash!

  • Aprendes que el tema de conversación general es el tiempo y que siempre debes llevar un paraguas

Sobretodo quejarse del tiempo. Los ingleses se quejan todo el tiempo, es el deporte nacional. Hoy hace mucho frío, mañana hace demasiado calor, etc. ¡Nunca están contentos! Para alguien que viene de Canarias, como yo, esto es bastante sorprendente. Para nosotros el clima no es un tema de conversación. ¡Cuando no es cambiante, no es interesante!

Así me recibió la ciudad. Con un día de diluvio.

El paraguas fue, por necesidad, mi primera compra en Leeds.  El primer día no paró de llover y mi fino chubasquero no parecía ser suficiente. Desde entonces, y aunque la previsión marque 25 grados, el paraguas va conmigo a todas partes.

  • Entiendes que, en este país, la solución para todos los problemas es una taza de té

Parece un tópico pero, es cierto, se consume muchísimo té. Cualquiera que esté charlando contigo o que te invite a su casa, te ofrecerá una taza de té. ¿Para relajarte? Un té ¿Para después de comer? Un té ¿Estás triste? Un té. El té en esta tierra es MÁGICO.

  • Le cuentas a todo el mundo lo maravilloso que es el sitio de donde vienes (hasta que parece que te patrocinan)

Cuando estoy en Canarias, estoy deseando largarme. Cuando me voy, estoy deseando volver. Es la maldición de los nómadas. Hablo un poquito más de este sentimiento en este post. No llevo ni un mes aquí y ya he preparado papas arrugadas con mojo picón y le he contado a todo el mundo lo orgullosa que estoy de MIS islas. Les he enseñado donde están en el mapa, y les he mostrado fotos de las mejores playas y montañas. Casi como si estuviera remunerada por Turismo de Canarias, cosa que no sería mala idea, soy una representante ejemplar (guiño, guiño).

Papas arrugadas con mojo verde y mojo rojo

Vuelvo a repetir que esto es una visión totalmente subjetiva, basada en mi experiencia. Me apetecía hacer un balance de mi primer mes aquí, y haré otro cuando me marche. ¡Cinco meses dan para mucho! Espero que te haya entretenido y que si algún día piensas mudarte a tierras inglesas, tengas una idea de las cosas random que te pueden pasar. Si por el contrario ya vives en Leeds, ¡me encantaría conocerte!

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¡No te quedes en tierra!

Lisi Ruppel

Tengo pasaporte alemán/español pero me considero ciudadana del mundo. El hemisferio derecho de mi cerebro rige mi vida así que soy creativa, aventurera, impulsiva, muy soñadora y bastante cabezota. El motor que me impulsa es el amor y mi corazón se acelera cuando estoy a punto de irme de viaje, cuando paso tiempo con la gente que amo, cuando fotografío cosas y sitios bonitos, cuando saco tiempo para crear o cuando contemplo una puesta de sol.

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