Relatosaeropuerto

De mafias, first dates y Ms Gotta

El aeropuerto es un lugar donde empiezan y terminan miles de historias. Puede ser el comienzo de la aventura de tu vida o del final de tu historia de amor. Donde miles de anécdotas suceden cada día y donde la gente es extremadamente feliz o todo lo contrario. Es el lugar que primero te recibe en tu vuelta a casa y el primero que sueles ver al llegar a un nuevo país.

Cuando era pequeña, para mí, aeropuerto era sinónimo de verano, y desde entonces es un lugar que encuentro fascinante al igual que volar. No sólo porque significa viajar, si no porque me encantaba imaginarme que había detrás de cada viajero y la de sucesos interesantes que podían pasar ahí.

Con los años, mi visión no solo no ha cambiado, sino que he podido comprobar esas ideas que tenía:

  • En un vuelo Santiago de Chile-Bogotá, una azafata en medio del vuelo nos anunció que teníamos que escuchar con mucha atención lo que un pasajero tenía que decirnos. Ya está, avión secuestrado, pensé yo. Pero no, el señor le declara amor eterno pidiéndole matrimonio a su novia. Y el avión estalló a aplaudir y gritar. Si esto se acerca al término romántico o cutre lo dejo al gusto del consumidor. ¡VIVAN LOS NOVIOS!
  • En otro vuelo Nueva York-Barcelona, tenía sentado a un chico francés detrás de mí que con pésimo español me preguntó si podría indicarle una dirección a su llegada. No sabía prácticamente nada de español y absolutamente nada de inglés. Yo no sé francés. Pero nos entendimos perfectamente. Al llegar, le perdieron su maleta y estuve con él para ayudarle a reclamarla; así que tuvimos tiempo para que me contara que llevaba 6 meses viajando por Sudamérica y que ahora llevaba 3 días de viaje y aún le quedaba hasta llegar a su pueblo de Francia.
aeropuerto de Nueva York

aeropuerto de Nueva York

Cada vez que me encontraba con un situación así, pensaba la de historias que hay detrás de las personas que están viajando y que no somos capaces de imaginar. Una amiga me propuso una vez ir a un aeropuerto a hacer un estudio sociológico, quería simplemente estar allí y ver la gente pasar. No pude ir, pero me pareció una idea fascinante.

Y esto es lo que queremos ahora, indagar en esas historias, mostrarles testimonios y situaciones que solo son posibles en un lugar como este.

Así fue el comienzo. Me planto en la terminal 4 del aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid Barajas, con la convicción de que solo hay que estar bien atento y ver lo que está pasando a tu alrededor. Por suerte o por desgracia, como comenté en el post de Madrid, este es uno de los que más he visitado en mi vida.

aeropuerto de Madrid

aeropuerto de Madrid

Fui a una cafetería a comprar agua y le conté a los camareros la idea, le expliqué el concepto del blog, y en seguida, se rieron y dijeron:

Aquí no te vas a aburrir. Se ve de todo.. Ayer mismo vivimos una cita a ciegas de dos personas que se habían conocido por internet. La chica le vio, le saludó y se fue inmediatamente. Por lo visto, el señor le había dicho que tenía 38 años. Y si, en algún momento de su vida los tendría…

Y ahí echaron a reír. El siguiente paso fue recorrerme un rato la terminal para ver que tipo de gente había ese día, y se ve que de tanto pasearme me vieron con cara de que tramaba algún plan oscuro y dos guardias de seguridad se me acercaron y me preguntaron que a donde volaba y que hacía en el aeropuerto.

Les conté la idea y sin querer aparecer en fotos, no en horario laboral, me estuvieron contando algunas cosas. En estos momentos estaban esperando a unos médicos que venían a revisar a una indigente que llevaba días durmiendo en la terminal y que estaba enferma. Justo entonces, se oyó un fuerte lloro y a la izquierda se encontraba ella. Al retirarme para dejarles hacer su trabajo, los guardias de seguridad me advierten:

¿me llevan presa?

¿me llevan presa?

Oye, que aquí hay mafias. Otro día pásate y te contamos.

Luego hablé con Carmen. Cuando me acerqué a ella estaba en la típica posición de aeropuerto. Es decir: sentada en el suelo, móvil en mano enchufado al cargador, maleta como perchero para abrigos. Aunque se encontraba en salidas realmente acababa de aterrizar.

“Acabo de venir de pasar unos días en Palmas de Mallorca con una amiga. Ayer fue mi cumpleaños, y quería hacer algo diferente. Soy residente de segundo año de urología en Soria , así que aprovecho para viajar cuando puedo en mis vacaciones. Mallorca está bien, pero no me encanta”

Carmen

Carmen

Finalmente, me dirijo a la planta de llegadas. Donde suceden las mejores historias. Donde ahí nadie puede estar triste por ver a alguien marchar. Me siento justo enfrente y observo. Veo a la típica manada con cartelitos: “Mss Michelle Gotta” “Mr Hicks”, pero también veo al hijo que se alegra más de ver al perro que a su madre cuando llegan, de la niña de 3 años que llora al ver llegar a sus abuelos, a la madre que no sabe si el vuelo de su hija acaba de llegar de Roma o de Niza (al ladito) porque la emoción la come viva.

Una marabunta de pasajeros llega de repente y la mayoría directos a sus carteles correspondientes. Parece que los habían clasificado todos en el mismo avión. Todos menos Michelle Gotta.

Veo muy nervioso al chico que tengo sentado al lado, le miro y le pregunto si espera a alguien. Estaba tan nervioso que no me atreví a pedirle una foto. Él simplemente me dijo que esperaba a su novia venir desde Inglaterra que llevaba 6 meses sin verla. No había nada más que decir.Me retiro y Ms Michelle Gotta parece que no aparecerá. Pobre, habrá perdido el vuelo.

O quién sabe que historia guarda detrás…

 

 

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¡No te quedes en tierra!

Marta López

Risueña, curiosa y observadora. Tengo 25 años y nací en Gran Canaria, pero desde que salí de la isla con 18, las palabras origen y hogar tomaron un nuevo significado. Recuerdo hasta los más pequeños detalles, hago listas para todo y la de "cosas que quiero hacer antes de morir" hace tiempo que sobrepasó el límite para esta vida. Adoro caminar descalza y cenar un buen desayuno.

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