Enamórate de Groznjan, el pueblo croata con más encanto del mundo

Viajar es como flirtear con la vida. Es como decir: Me quedaría y te querría, pero me tengo que ir.”

Lisa St. Aubin de Teran

Esta novelista inglesa dio en clavo con esta maravillosa frase. No sé si a ti te pasa. A mi si. Yo me enamoro fuerte y me enamoro de lugares. Y si nunca te ha pasado o tienes dudas, te diré lo mismo que dicen siempre: Cuando llegue, lo sabrás.

Lo bueno de enamorarse de lugares es que estos no son celosos. En esta relación no existe la monogamia. Puedes enamorarte de varios sitios al mismo tiempo y quererlos por igual. Puede que uno te guste más durante el verano y otro te encante durante el invierno. O simplemente enamorarte aunque no quieras vivir allí. Todo está permitido.

Este año he añadido un nuevo amor a mi lista y te lo quiero enseñar, para que te enamores de él, igual que hice yo. Ya lo avancé un poco en el post que escribí sobre mi viaje a la región de Istria, entre Italia, Eslovenia y Croacia. Pero unos meses después, sigo en mis trece. Sin duda, me enamoré de verdad.

Al igual que pasa con las personas, lugares bonitos puedes encontrar a montones. Los hay verdaderamente preciosos. Pero por muy bellos que sean, no todos tienen magia. La magia es esa chispa especial que te hace enamorarte de algo o de alguien. Eso que te hace amar hasta sus manías e imperfecciones. Los lugares mágicos te aturden y te quitan la respiración. Te ciegan y tu corazón se queda bailando un tango con tu pulso. Te atrapan.

Eso fue exactamente lo que me paso con Grožnjan. Este pueblito croata de poco más de 730 habitantes es pura y absoluta MAGIA. Quizá porque no me lo esperaba. Porque todos vamos a Croacia pensando en su costa y sus cristalinas aguas. Si, puede que haya sido eso. Me enamoré de lo diferente. De ese pueblecito medieval en la montaña, donde el aire es bohemio y el arte se mezcla con el verde espeso de la naturaleza.

Pero a mi me gusta pensar que, en realidad, fue algo más que eso. Pero qué sabré yo. Al fin y al cabo, no es algo lógico, es amor. Amor por esas callejuelas encantadoras, por sus amables habitantes, por sus galerías de arte y por su belleza única. Como puedes observar, estoy hasta las trancas, así que perdóname si soy un poco subjetiva y digo que es el pueblo con más encanto del mundo. Porque lo es. ¡Y aquí están las pruebas que lo demuestran!

En la entrada del pueblo un puestito vendiendo Fritule, unos buñuelos típicos de Croacia.

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La entrada a una tienda artesanal de los típicos Kažun, estructura que construían en tiempos anteriores para protegerse.

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Como si el pueblo tuviera alma y me mandara a sus dos mejores guías turísticos, estos dos gatos me acompañaron durante todo mi recorrido.

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Y así es como pasa. Te enamoras. A mi este lugar precioso, artístico y, como ya he dicho, mágico, me tiene el corazón cautivado. Espero que hayas podido apreciar a través de las imágenes lo especial que es. Y que, si no te has enamorado, al menos te haya entrado la curiosidad de visitar esa Croacia menos costera. ¡Enamórate de Grožnjan!

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¡No te quedes en tierra!

Lisi Ruppel

Tengo pasaporte alemán/español pero me considero ciudadana del mundo. El hemisferio derecho de mi cerebro rige mi vida así que soy creativa, aventurera, impulsiva, muy soñadora y bastante cabezota. El motor que me impulsa es el amor y mi corazón se acelera cuando estoy a punto de irme de viaje, cuando paso tiempo con la gente que amo, cuando fotografío cosas y sitios bonitos, cuando saco tiempo para crear o cuando contemplo una puesta de sol.

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