Fass, auténtico sabor alemán en pleno Madrid

El mes pasado cuando estuve en Nürnberg (Alemania), conocí a un híbrido como yo. Llamo híbridos a los que hemos tenido la inmensa fortuna de tener dos pasaportes, de que tus padres piensen en distintos idiomas y de haber nacido entre dos culturas.

Su caso, era al contrario que el mío: nacido en Alemania, padre español, madre alemana y la mayor parte de su vida en Alemania. Total, que empezamos a hablar de situaciones a las que todo hijo híbrido se enfrenta en su vida y, como es natural, acabamos hablando de comida. En este tema discrepábamos.

Él decía que prefería la comida española sin ninguna duda. Yo, decía que si, que para el día a día, no cabe duda que la comida española es muchísimo más variada, más sana y mejor. Pero, que cuando vivía en España, echaba mucho de menos la comida alemana, en especial los desayunos y los postres. Pero en general, todo.

La discusión se volvió graciosa porque todo el mundo a nuestro alrededor (en la empresa) nos miraba sin entender lo que decíamos. Y, además, más tarde participamos en una rifa navideña en la que sólo habían dos paquetes con comida, todo lo demás eran accesorios decorativos o bombones: un paquete con comida española, y otro con comida alemana. Éramos más de 80 personas y adivinen quién se llevo el paquete de comida alemana a España y quién se quedó feliz en Nürnberg con su lote de embutidos españoles. Correcto, nosotros dos. Lo llegamos a planear y no sale.

Aún así, ahora que vivo en Madrid, sigo echando de menos, no sólo la comida, sino el ambiente de “taberna” típica alemana. Esas en las que te ponen jarras inmensas de cervezas y esta todo decorado de madera y telas antiguas. Así que este fin de semana, me propuse saciar mi antojo y morriña e irme al restaurante alemán por excelencia en Madrid, Fass.

Arrastré a Marta y fuimos a almorzar un sábado sin reserva. Casi un error, porque cuando llegamos y a pesar de ser bastante tarde, estaba prácticamente lleno. Tuvimos suerte y no esperamos mucho pero, si vuelvo, reservaría mesa previamente.

Pedimos Käsespätzle (a la izquierda), que es una pasta alemana con queso y bacon, y un combo de codillo cocido, salchichas y Sauerkraut.

De postre, un “enrollado” de manzana que yo pensé que sería el típico Apfelstrudel y fue lo único que me decepcionó un poco. El resto de la comida estaba ¡deliciosa! Cerraba los ojos y solo con los olores me sentía como si estuviera en cualquier lugar de Alemania un domingo cualquiera.

Un punto muy importante es la cerveza. Pedimos dos diferentes para probarlas, una rubia y una cobriza. Y la verdad, que siendo yo un poco exigente con las cervezas tengo que decir que me enamoré por completo.

DATOS DE INTERÉS: 

  • Nombre del restaurante: Restaurante Fass
  • Dirección: Hay dos restaurantes, uno en Chamartín (Calle Rodríguez Marín, 84) o en Arturo Soria (Calle de Arturo Soria, 126)
  • Web: http://www.fassgrill.com/
  • También tienen tienda de productos alemanes a la que no tuvimos de oportunidad de entrar porque llegamos tarde y estaba cerrada pero, sin duda, volveré a por más cosas (sabiendo que la comida está tan buena)
  • Precio: No me pareció nada caro, pagamos 20€ por persona con jarra de cerveza de 0’5l, platos, postre y cafés.

Conclusion, experiencia 100% recomendable. Si eres alemán te sentirás como en casa y si no lo eres, podrás disfrutar de comida rica y hacer un viaje sin ni siquiera salir de Madrid. Porque ir a este sitio no es solo una experiencia culinaria sino que es una experiencia para todos los sentidos. Fass consigue teletransportarte a otro sitio del mundo y eso, no tiene precio.

Guten Appetit!

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Lisi Ruppel

Tengo pasaporte alemán/español pero me considero ciudadana del mundo. El hemisferio derecho de mi cerebro rige mi vida así que soy creativa, aventurera, impulsiva, muy soñadora y bastante cabezota. El motor que me impulsa es el amor y mi corazón se acelera cuando estoy a punto de irme de viaje, cuando paso tiempo con la gente que amo, cuando fotografío cosas y sitios bonitos, cuando saco tiempo para crear o cuando contemplo una puesta de sol.

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