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Chilenízate: 7 experiencias que sólo vivirás en el país más largo del mundo

-Enhorabuena, te dieron plaza para Chile

Antes de ni tan siquiera haber mirado la lista, una amiga me informó de que había conseguido plaza para irme de intercambio con la universidad a Chile. ¡A Chile!

Llevaba años preparándome para este momento. Desde siempre tuve muy claro que quería estudiar fuera, salir de Gran Canaria y hacer un año en el extranjero. Un Erasmus estaría bien. Pero ni de lejos hubiera imaginado algo así. Yo viviendo en Sudamérica. La de vueltas que da la vida.

Desde el colegio estuve siempre con la idea en la cabeza: al empezar la universidad saldría de la isla y me iría a Madrid. ¿Por qué?. Porque lo que quería era ampliar mi mente, conocer gente de todos lados y descubrir que había fuera. Luego, cuando llegó el momento a mis 17 años la idea se difuminaba en mi mente y no lo veía tan claro. Mil dudas aparecieron y sólo pensaba en que no tenía necesidad de experimentar ese cambio. Mi vida estaba bien como estaba. Menos mal que en esos momentos llega alguien que te dice las palabras exactas en el momento exacto, y te ayuda a decidir lo que debes hacer. Es curioso cuando dices algo en voz alta y en ese instante ese hecho se convierte en una realidad; te das cuenta de si era lo que de verdad querías o no. Como cuando estás dudando entre dos opciones y dejas la decisión al azar entre el cara o cruz, pero en parte tu sabes lo que estás deseando que toque. Cara, cara, cara…

Así que sí, al final tomé la decisión correcta.

El Erasmus siempre me había llamado la atención. Quería vivir en otro país. Quería experimentar esa aventura que todo el mundo te decía a su vuelta que era de las mejores experiencias de su vida. En mi mente nunca estuvo el miedo ni los límites, sólo pensaba en que llegara ese momento para vivirlo. Una vez alguien me nombró la posibilidad de irte fuera de Europa, con un convenio internacional en lugar de un Erasmus. No sabía que era posible ni me lo había planteado, pero desde que me enteré, no paraba de mirar destinos. Oceanía, Norteamérica, Sudamérica…

Me tiraba mucho la idea de ir a Sudamérica porque no sabría cuando tendría otra oportunidad igual. Así que entre las posibilidades que me ofrecían, Chile estaba entre mis opciones. Apliqué y en mi calendario ya solo había un día, el día que adjudicaban las plazas. Pero algo extraño sucedió en mí cuando me enteré que me tenía una. Mil dudas y miedos invadieron mi cuerpo.

-A ver, que te vas a Chile Marta. A Chile. Y que sabes de este país. Está en Sudamérica, la capital es Santiago de Chile. Hombre, es a donde te vas a vivir faltaría más. Y..¿Cómo hablan allí? Como los argentinos seguro, está al ladito

Vale, ubicado en el mapa lo tengo

Vale, ubicado en el mapa lo tengo

 

Empecé a buscar por internet. Googleé y leí y releí todo lo que encontré.

Me vi el españoles por el mundo en Santiago de Chile, me compré revistas y libros y hablé con gente que había estado. Porque de repente lo que siempre había querido era una realidad, y ahora mi reacción no era como esperaba. ¿Qué iba a hacer yo allí? Si no sabes nada de ese país. ¿Qué iba a hacer yo a más de 10.000 km?

Pues querida Marta del pasado, ahora es una respuesta tan fácil de responder. Ibas a hacer cosas que sólo allí podrías hacer. Ibas a vivir experiencias que sólo Chile te ofrece. Ibas a volver diferente. Ibas a traerte una mochila cargada de lecciones y de vivencias. Porque hay cosas que no hubieras experimentado en ningún otro sitio…

 

  1. Encontrar un nuevo significado al fenómeno terremoto

Porque un temblor es lo que te da en el cuerpo cuando te tomas uno en Chile. Bebida de vino pipeño, un vino tradicional chileno, helado de piña y granadina o fernet. La primera vez que lo tomé era como tomarme un batido, el fernet no me gusta así que tiré por el lado dulce y el intenso color rojo de la granadina. Es una bebida que no te atrae por su aspecto ni por el famoso bar donde lo tomé por primera vez (donde tienes que tomarlo por primera vez) que dice ser el originario, la piojera. Pero al final, sin saber porqué, te cautiva. Se dice que no podrás tomar más de 3 para recordar la noche. Eso dicen…

 

Terremoto

Terremoto

 

  1. Visitar desde el desierto más árido del mundo hasta glaciares en la Zona Austral

En la diversidad está la clave chilena. Un abanico de posibilidades naturales para todos los gustos. Al norte está el Desierto de Atacama, uno de los mejores lugares para observar las estrellas del mundo. Como un oasis en el desierto, San Pedro de Atacama. Con un entorno lleno de montañas y volcanes, es un pueblo con encanto que te cautivará. El lugar donde te alojas si visitas el desierto y donde querrás perder la noción del tiempo.

Atardecer en el desierto de Atacama

Atardecer en el desierto de Atacama

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  1. Celebrar las fiestas patrias como uno más

En la semana del 18 de septiembre se celebran las fiestas de la independencia chilena. Unos días de celebración en fondas, de terremotos (en el buen significado chileno), de choripanes y asados. Una semana de festejar donde todo se paraliza y donde a la vuelta al trabajo las secuelas pasan facturas a todo el país.

Recuerdo esa semana como una de las más intensas de todo el tiempo que estuve allí. Lo celebramos en un pueblo surfero, Pichilemu, con un grupo grande de gente que no conocíamos y durmiendo en cabañas. Monté a caballo por la playa, hice los mejores amigos que me llevo de allí y pasé frío, mucho frío. Pero también bailé, reí, canté Chico Trujillo a horas intempestivas y por supuesto, después de 6 días, me costó recuperarme otra semana.

Pichilemu

Pichilemu

Sí, me tuvieron que dar un caballo pequeño.

Sí, me tuvieron que dar un caballo pequeño.

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  1. Hablar español, y aún así no entender nada de lo que dicen

Cómo me engañaba pensando que el acento chileno sería como el argentino. La primera vez que lo oí, fue a una chica chilena con la que coincidí meses antes de ir en un hostal en Barcelona. -¿Qué dijiste? ¿Qué te vas a tomar la que, la once?- Realmente se supone que hablábamos el mismo idioma, pero entendía el 20% de lo que me decía. Y es que los chilenos tienen algo muy claro, lo que les caracteriza puede que no sean sus rasgos, es sin duda su forma de hablar y sus expresiones. Podrían decirte una frase entera sin que entendieras una sola palabra. ¿Cachai?

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5. Encontrarle nuevos usos al aguacate

 

O a la palta mejor dicho. Soy amante del aguacate. Soy fan incondicional. Y sin embargo, que poco lo aproveche allí cuando aún no había descubierto mi devoción. Los chilenos han sabido sacarle más partido a este manjar de los dioses y lo usan para absolutamente todo. Pizza, perritos calientes… cualquier cosa quedará bien con palta. Cuánta razón.

 

  1. Darle nuevos significados a los animales

 

Un animal para cada estado de ánimo y situación posible. Eso es así. El chileno tiene un recurso para todo, y te sonará tan raro como a mí escucharles decir –Te estás comportando como un cabro chico– o –Este es un buen gallo-

Al final lo entenderás, te encantará y lo dirás.

 

  1. Deslumbrarte por el encanto de Valparaíso

 

Parada obligatoria si vas la país. Valparaíso es el principal puerto de chile y una ciudad con un encanto muy particular, que pocas tienen la suerte de tener. Desaliñada, colorida y desordenada.

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Uno de los hogares del poeta chileno Pablo Neruda, donde podrás visitar una de sus casas. Mejor dejarle a él las palabras:

VALPARAÍSO,
qué disparate
eres,
qué loco,
puerto loco,
qué cabeza
con cerros,
desgreñada,
no acabas
de peinarte,
nunca
tuviste
tiempo de vestirte,
siempre
te sorprendió
la vida,
te despertó la muerte,
en camisa,
en largos calzoncillos
con flecos de colores,
desnudo
con un nombre
tatuado en la barriga,
y con sombrero,
te agarró el terremoto,
corriste
enloquecido

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¡No te quedes en tierra!

Marta López

Risueña, curiosa y observadora. Tengo 25 años y nací en Gran Canaria, pero desde que salí de la isla con 18, las palabras origen y hogar tomaron un nuevo significado. Recuerdo hasta los más pequeños detalles, hago listas para todo y la de "cosas que quiero hacer antes de morir" hace tiempo que sobrepasó el límite para esta vida. Adoro caminar descalza y cenar un buen desayuno.

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