Todo lo que tienes que saber sobre el Camino de Santiago

El Camino de Santiago es una ruta que recorren los peregrinos de todo el mundo hasta llegar a Santiago de Compostela, en España. Ahí se venerán las relíquias de apóstol Santiago. A pesar de que comenzó como algo religioso, en la actualidad este fervor se mezcla o sustituye por la diversión, la búsqueda de uno mismo o la superación. Miles de peregrinos se animan a caminarlo todos los años y, en esta ocasión, contamos con Carlos Nuez, para que nos cuente su experiencia como caminante y nos de los consejos esenciales para aprovechar al máximo la experiencia.

Carlos tiene 25 años, es psicólogo y nació en Las Palmas de Gran Canaria. Llevaba muchísimo tiempo queriendo hacer el Camino de Santiago y, como nadie se terminaba de animar, se decidió a hacerlo solo en junio de este año. Según nos cuenta, no solo le sirvió para hacer lo que más le gusta, contemplar la naturaleza y hacer senderismo, sino para conocerse mejor a sí mismo y para aprender de todas las personas que conoció en esta aventura. Sin lugar a dudas, ha sido una de las mejores experiencias de su vida, y tiene totalmente claro que volverá a repetir, solo o acompañado.

Antes de ir y organizando su Camino se hizo, como todos, muchas preguntas, las cuales contestará para ayudar a todo aquel que quiera vivir esta experiencia INIGUALABLE.  

 ¿Qué época del año es mejor?

Carlos nos recomienda hacerlo en los meses de mayo, junio, septiembre u octubre. Son los meses en los que menos llueve y cuando no hace ni calor ni frío excesivo. El volvería a repetir en junio, ya que tuvo buena suerte, no le llovió ni un día e hizo la temperatura perfecta. 

¿Lo hago solo o acompañado?

En este aspecto, Carlos lo tiene claro. “Es depende de lo que vayas buscando. Por un lado, ir en grupo te garantiza pasártelo muy bien y acercarte más a las personas con las que vayas caminando. Pero por otro, ir solo hace que se viva como un reto, te relaciones más con otros peregrinos, disfrutes más del paisaje y reflexiones más sobre ti mismo”- dice.

Carlos (izquierda) con una de las personas que conoció a lo largo del Camino.

También nos cuenta de su experiencia: “Realmente, por la soledad o por el miedo a perderme o quedarme sin alojamiento, me daba miedo ir solo. Sin embargo, nunca llegué a sentirme solo, ni perdido, porque el camino está muy bien señalizado y siempre hay alguien caminando delante o detrás de ti. Aunque en algunos tramos no los veas. Es muy seguro y la gente muy amable con los peregrinos. Yo me crucé con mucha gente que lo hacía sola, de todos los géneros y edades. Además en los tiempos libres me dedicaba a escuchar música, leer, escribir o a relacionarme con otros peregrinos. ¡Nunca me aburrí!

 ¿Qué camino elijo?

Existen, como podemos ver en la foto, muchísimo caminos. Parece una decisión difícil de tomar. Carlos nos cuenta que al principio dudó entre el francés y el del norte, los dos más conocidos. También nos aclara la diferencia entre los dos:

Los distintos Caminos que existen. Todos acaban en Santiago de Compostela.

El francés es el principal, el más turístico y masificado. Precisamente por eso, es el que decide hacer la mayoría de personas en su primera experiencia con el camino, especialmente si lo hacen solas. Es ideal para personas que vayan en grupos y para aquellos, que aunque vayan solos, quieran sentirse acompañados y  tengan ganas de conocer gente diferente.

El del norte pasa por la costa hasta llegar a Galicia. A partir de esta comunidad va por caminos de tierra y carreteras. Está mucho menos transitado y hay menos albergues. Sin embargo, con el paso de los años está creciendo en popularidad y sobre todo en épocas de verano puede haber más dificultad de alojamiento.

Él eligió el del norte porque era el más solitario y el que más le habían recomendado. Decisión de la cual no se arrepiente, puesto que al unirse con el camino francés en el tramo final siempre caminaba con gente por delante y por detrás.

También nos recomienda terminar el camino en Finisterre o Muxía. Son tres días más de camino, pero, según le han contado, vale muchísimo la pena.

 ¿Cuánto tiempo me voy?

¡Vete todo lo que puedas! No conocí a nadie en el camino que quisiera terminarlo antes (excepto los que llevaban ampollas gigantes). Yo caminé durante 8 días y se me hizo muy poco. Es verdad que los primeros días estaba más cansado, pero te acabas acostumbrando. Cuando repita, pienso hacer mínimo dos semanas.” nos dice Carlos.

 ¿Cuántos kilómetros hago al día?

Esto, por supuesto, depende de cada persona y del relieve de cada etapa, cuenta Carlos. El planificó sus días siguiendo las recomendaciones de la guía Eroski, haciendo entre 20 y 30 kilómetros al día.

Otra herramienta fundamental que nos recomienda Carlos es la app Buencamino. Tiene mapa y todos los albergues señalizados y, a pesar de haber tenido que pagar por ella unos pocos euros, impidió que se perdiese y le resultaba muy cómoda para localizar los albergues.

Finalmente, Carlos nos dice: “En mi experiencia lo ideal era caminar entre 25 y 30 kilómetros, sobre todo si ya vas con algo de fondo físico. Un día se me ocurrió hacer 42 y fue un graaaaaan error“.

¿Dónde me quedo a dormir?

Carlos nos recomienda los albergues que están a lo largo del camino. Según él: “Es ahí donde sociabilizas más con los otros peregrinos y donde puedes cocinar para ahorrar el máximo dinero posible“. También especifíca: “Existen dos tipos de albergues: los públicos y los privados. Los públicos son más baratos (en Galicia todos valen 6 euros) y son más frecuentados por gente joven. Los privados suelen ser más caros (entre 10 y 12 euros),  pero suelen estar más limpios y tienen posibilidad de reserva. En el francés predominan los privados y la gente suele reservar para no quedarse sin plaza. En el del norte los públicos“.

Algo fundamental es llevar un saco de dormir propio, ya que no suelen dar ropa de cama, solo una funda de plástico para el colchón y la almohada. Carlos nos cuenta que es importante saber que para poder quedarse en los públicos hace falta la credencial, que es una especie de pasaporte que te sellan en cada albergue y que acredita que has ido recorriendo el camino. Y, además, nos advierte: “Pero, ¡cuidado!, porque si quieres que al final te den la compostelana (el diploma acreditativo) en los últimos 100 km tendrás que sellarla al menos dos veces al día. La mejor forma de conseguirlo es contactar con la asociación de amigos del camino de Santiago de tu provincia y llevarlo desde casa. Sino, sobre todo en el francés, se puede conseguir en algunas parroquias y albergues.

¿Qué cosas tengo que llevarme?

En cuestiones de equipo Carlos nos cuenta que se dejó guiar por este artículo. Antes de ir, leyó que lo más recomendable es que la mochila pese un 10% de tu peso corporal, aunque a veces es inevitable que pese un poco más. Además, mientras más pequeña mejor porque será más fácil de llevar y manejar.

Extremadamente importante, nos dice, es el calzado. Imprescidibles las botas o los zapatos de deporte buenos y cómodos. Pero, sobre todo, que no sean nuevos. Si lo son, haz como él: “Me compré unas botas tres semanas antes y vivía permanente con ellas puestas para acostumbrarme“.

Algo que Carlos no ve necesario llevar, a no ser que vayas en temporada alta, es una esterilla. “Si vas en la época recomendada lleva saco de verano, pues te será más fácil de llevar. En caso de tener frío en la mayoría de los albergues te dan una manta. Lleva muy poca muda y lava en los albergues (con jabón lagarto o pagando 3 euros por lavadora). Yo lavaba mi ropa justo después de ducharme. ¡Ahh! Y no te olvides de los tapones de los oídos, ¡a mi me salvaron la vida! ” dice Carlos.

¿Cómo me cuido los pies? ¿Tengo que llevar botiquín?

Las ampollas pueden hacer que tengas que irte o no disfrutes del camino. Carlos, incluso, conoció a gente que nada más caminó la mitad de los días por culpa de las ampollas. Para ello, además de buen calzado, se equipó con unos calcetines especiales de Decathlon, preparados para el senderismo y acolchados en las zonas más propensas a las heridas. Además, antes de empezar a caminar se ponía polvos talco en los pies para que sudaran menos y esparadrapos en las zonas más conflictivas. De esta manera previno las ampollas. “Por si acaso, hazte tu propio botiquín con tiritas“, recomienda Carlos.

¿Cuál es la rutina del Camino?

Carlos nos cuenta: “La vida del camino es totalmente distinta a la de tu día. Te acostumbrarás a que haya gente que empiece a dormir a las 9 y media de la noche y que a las 11 casi todo el mundo duerma. A las 5 de la mañana los más madrugadores empiezan a despertarse para caminar. En mi caso, me solía levantar de los últimos, sobre las 7 y media de la mañana. Lo compensaba haciendo menos descansos durante el camino del día.

Realmente la gente se levanta pronto para evitar las horas calurosas del mediodía (que se podían tolerar en la época en la que yo fui) y por temor a quedarse sin plaza en el siguiente albergue. Yo nunca me quedé fuera y solía llegar sobre las 3 o las 4. Aunque bien es verdad que en los albergues más pequeños las plazas ya se acababan sobre las 4 o las 5. De todas formas, si te quedas fuera, no pasa nada porque suele haber hostales baratos. Siempre hay que preguntar. Lo mejor es no ir con prisas y disfrutar del camino, pues sino pierde su finalidad.

Otra de las mejores cosas es saludar a toda persona que se cruce en tu camino diciendo: ¡buen camino!. Que raro es cuando se vuelve a la civilización y la gente alucina cuando se te escapa. Ya eso pasa cuando llegas a Santiago. Te sientes marciano en una gran ciudad y entre gente bien vestida, pero te das cuenta que no necesitas más que lo puesto”¡

Consejos finales

Por todo esto, Carlos recomienda a todo el mundo que haga, al menos una vez en la vida, el Camino de Santiago. “Es una experiencia brutal que te cambia tu forma de pensar y ver el mundo. Además, es muy, muy barato. Si sientes que quieres una aventura o que necesitas salir de tu vida por un tiempo, es el lugar correcto. Yo repetiré sin duda. Ya hay proyecto de hacer el portugués con las chicas vascas que conocí durante el trayecto. Todo el que va, repite. ¡Será por algo!” sentencia Carlos.

Por último nos recomienda: “Antes de ir, o después de volver cuando añores la experiencia, échale un vistazo a la película The Way.” Aquí está el trailer:

Espero que te haya gustado y te haya sido útil este paseo por el Camino de Santiago. Si estás pensando en hacerlo y te quedan dudas, Carlos se pone a disposición de todo el que quiera saber más y recibir más consejos peregrinos. Para ello, le pueden escribir a su perfil de facebook. ¡Gracias Charlie!

Carlos a su llegada a Santiago de Compostela con la cátedral de fondo.

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¡No te quedes en tierra!

Lisi Ruppel

Tengo pasaporte alemán/español pero me considero ciudadana del mundo. El hemisferio derecho de mi cerebro rige mi vida así que soy creativa, aventurera, impulsiva, muy soñadora y bastante cabezota. El motor que me impulsa es el amor y mi corazón se acelera cuando estoy a punto de irme de viaje, cuando paso tiempo con la gente que amo, cuando fotografío cosas y sitios bonitos, cuando saco tiempo para crear o cuando contemplo una puesta de sol.

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