PANORAMICASALAR

Recuerdos de Bolivia: La Paz y el Salar de Uyuni

Cuando estuve viviendo en Chile, hice un pequeño recorrido por algunos países de Sudamérica. Entre ellos, Bolivia. Hasta el día de hoy, es el país que más me ha impactado por varios motivos. En primer lugar, porque no sabía que me encontraría, no sabía como era la gente, como era el estilo de vida, no podía imaginarme sus paisajes; así que cada cosa que veía era nuevo y sorprendente para mí. Y en segundo, por su gente. Bolivia es pura vida callejera y las personas que la habitan, están dispuestos a darte en lo que pueden y ayudarte con lo que tienen.

1ºparte: La Paz

Mi llegada a Bolivia fue por La Paz desde un vuelo de Iquique (Chile). En lo que esperábamos las maletas coincidimos con una chica española, y como es tradición, enseguida empezamos a hablar y a contarnos que hacíamos allí y cuáles eran nuestros planes. Con cualquier viajero que te encuentres en tu camino, las preguntas básicas son-¿de donde eres? ¿a dónde vas? ¿qué te ha parecido tal sitio?- Pero si encima ese extranjero es de tu mismo país, la conexión que surge entre ambos es tan grande como la distancia que les separa hasta sus casas. Tomamos un taxi juntos, y nos dio algunas recomendaciones de sitios para visitar, ya que ella ya había estado más veces.

MIRADOLAPAZ

La Paz

Nuestra visita a La Paz era una simple parada antes de llegar al verdadero destino por el que habíamos ido: el Salar de Uyuni. Pero ya que estábamos allí aprovecharíamos y visitaríamos lo que pudiéramos. Y me alegro de ello. La Paz se encuentra a 3640 m sobre el nivel del mar, por lo que antes de llegar ya nos habían advertido sobre el famoso mal de altura o soroche, que es como llaman a esta dolencia en la cordillera de los Andes. Este mal se caracteriza por dificultad al respirar, pulso acelerado, fatiga, dolor de cabeza e insomnio. También por tener sensación de cansancio por la falta de oxígeno que hay por la altura. Una recomendación para evitarlo es tomarse las cosas con calma: caminar despacio, hacer las tareas pausadamente, etc. Otro buen remedio que tienen, es consumir hojas de coca; ya sea en infusión o las hojas tal cual. No me atreví a probarlas, ya que me habían dicho que el sabor no era nada agradable, y en principio, aunque iba bastante asustada de que me pasara, no noté nada. En principio.

La Paz es una ciudad embudo. El centro de la ciudad está rodeado de barrios que fueron construidos en las laderas periféricas. El día que pasamos allí estuvimos en el mercado de las brujas, donde podrás encontrar a muy buen precio cualquier tipo de prenda, complemento u objeto típico boliviano. Una de las prendas más típicas es el aguayo (o awayo), que es donde las mujeres llevan a sus bebés a las espaldas.

MUJERBOLIVIANA

Mujer llevando a su bebé con el aguayo

MERCADOBRUJAS

prendas típicas bolivianas

Después de pasar el día recorriendo sus calles, nos dirigimos a la estación de autobuses para ir hacia el pueblo de Uyuni, donde iniciaríamos el tour por el altiplano boliviano. Era un autobús de 12 horas de duración, lo hacíamos durante la noche, por lo que se podía dormir. Pero el asiento no era precisamente cómodo, me tocó el que tenía la palanca para reclinarlo rota, solo hacía una parada en toda la noche y el baño que había tenía una puerta transparente que no cerraba. Tuve una gran experiencia con ese baño cuando el autobús pegó un frenazo y salí disparada con los pantalones por los tobillos. A mi familia en cada cena familiar también le parece una gran experiencia. Durante esa única parada que hubo, bajamos para aprovechar el momento, serían las 3 de la madrugada, y cuando me dirijo al baño del estacionamiento de la carretera, oigo la voz de un niño de unos 3 años que dice:

-un boliviano señora

El boliviano es la moneda oficial. Tengo esa voz bien grabada en mi mente, la de ese niño viendo dibujos y trabajando a esas horas de la mañana para cobrarte la entrada.

2º parte: Llegada a Uyuni y tour

Uyuni es un pueblo d 30000 habitantes del departamento de Potosí, en el altiplano de Bolivia. Habíamos contratado en La Paz el tour que haríamos por allí, 3 días 2 noches. Hay distintos tipos de tours a distintos precios, pero todos bastante bien, donde te incluyen las comidas de todos los días y el alojamiento. Tendríamos a un guía que nos llevaría en un 4×4 a todos lados. En nuestro caso, éramos un grupo de 6, por lo que no compartiríamos con nadie más. Nuestro guía era Octavio, un señor de 60 años, pero que aparentaba tener 70. Su piel estaba curtida por el sol, y era como si en cada línea pudieras ver el reflejo de todo el esfuerzo y el trabajo que ha hecho a lo largo de su vida. Era un hombre callado, en parte, porque muchas veces no nos entendíamos bien; pero si nos contó que trabaja 6 días a la semana haciendo tours y el séptimo día lo dedicaba a limpiar y a reparar el coche. Los viajes, lo hacen principalmente las personas que conoces, y puedo decir que Octavio resume todo mi viaje a Bolivia. Cuando pienso en ese viaje, él es lo primero que se me viene a la mente, y que será de su vida ahora.

OCTAVIO

Octavio. El hombre que se guiaba por las montañas

Así empezamos, Octavio y nosotros seis, nos embarcamos para adentrarnos al Salar de Uyuni.

Primera parada, el cementerio de trenes. Donde ahí, principalmente los trenes van a “morir”.

CEMENTERIOTRENES

cementerio de trenes

Para hacer ese tour te tiene que gustar viajar en coche, te tiene que gustar mirar por la ventana y asombrarte en cada paso. Estar en la parte de atrás era bastante incómodo, había mucha tierra en ciertas partes del camino y también piedras. Nos turnábamos para ir a veces delante y otras detrás, jugábamos a juegos de palabras, hablábamos con Octavio o simplemente observábamos. Es curioso, como al finalizar un viaje y pasa el tiempo y lo recuerdas, no te acuerdas de esos pequeños momentos molestos, en los que estabas deseando darte una ducha, en los que querías dormir en una cama cómoda o en los que los pies te arden de cansancio. Porque al final, todo eso ha merecido la pena, para poder recordar en el sitio tan espectacular en el que estuviste, y pensar: Si, yo estuve ahí.

Una vez pasado el cementerio, ahí estaba, el Salar de Uyuni; el mayor desierto de sal del mundo. Por momentos, es difícil saber donde está la línea que separa el cielo de la tierra. Uno de los paisajes más impresionantes que he visto en mi vida.

YOSALAR

yo en el salar

4X4

los 4×4 de los distintos tours

DUNASDESAL

Dunas de sal

OCTAVIOENELSALAR

Octavio haciendo uno de sus arreglilos a la rueda

En medio del salar está la isla de Incahuasi, “la isla de los incas” en quechua. Está repleta de cactus de hasta casi 10 metros de altura, y resulta bastante pintoresca.

INCAHUASI

cactus de la isla Incahuasi

Esa primera noche dormimos en un hostal de sal. Lo llevaban unas mujeres que además, nos prepararon la cena: carne de llama y quinoa. La carne de llama me pareció bastante dura, pero para mi sorpresa, el sabor no me desagradó. Por la mañana seguimos nuestra ruta. Octavio guardó la comida para ese día en el maletero y comenzamos. Se llevaba la comida para el día, ya que en cualquier piedra que le pareciera bien en medio de la nada, era un buen sitio para sacar el mantel y ponernos a comer.

YOENLADUNA

yo en la duna de sal

 

Recuerdo ese día como un viaje solitario. Solo éramos nosotros y el altiplano. Rara vez coincidíamos con otro coche, salvo en los puntos concretos de visita. En más de una ocasión, se pinchaba la rueda debido a las piedras del camino. Entonces, Octavio salía y a 30 grados al sol, con su ropa negra de manga larga, se ponía a tapar el agujero y a hinchar la rueda. No quería ni siquiera que le ayudáramos. Era algo totalmente rutinario para él.

Bueno, a ratos, también aparecían ellas: las llamas

Saluda a las llamas, un elemento más del paisaje allí

El altiplano tiene muchos colores. Puedes ver el rojo, en la Laguna Colorada, un lugar de cría de flamencos; el verde, en la Laguna Verde, o incluso puedes ver en blanco y negro.

LAGUNACOLORADA

Laguna Colorada

PARE

Pare, por favor.

Esa segunda noche, nos quedamos en un hostal donde no teníamos agua ni electricidad salvo unas horas. Nos invitaron a un vino boliviano y teníamos que madrugar mucho al día siguiente, para poder ir a ver los géiseres. Pero esa noche, no se si fue la altura mezclada con la comida boliviana y su vino, pero apenas pude dormir; tuve síntomas similares al mal de altura, taquicardia, sudores e insomnio. Pero ese se ha vuelto uno de esos recuerdos que quedan en el olvido y he tenido que escarbar para acordarme.

geiser

geiser

Por la tarde regresamos al pueblo de Uyuni. Después de un día y medio sin ducharnos, nos dimos un baño de esos que reconfortan hasta el alma. Nuestro tiempo en Bolivia estaba llegando a su fin.Esa noche, cogimos un tren nocturno para llegar hasta Villazón, en la frontera Bolivia-Argentina, para pasar a La Quiaca (Argentina).

Mis últimos momentos en Bolivia, los recuerdo esperando en la frontera, y donde sentí el gran cambio al pasar de un país a otro a pesar de ser solo unos pasos, pero eso ya es otra historia…

frontera

frontera Bolivia-Argentina

 

  • Consejillos si vas al Salar:
  1. Tienes que llevar tu propio papel higiénico, un buen protector solar y agua. Imprescindible.
  2. Mucha gente aprovecha y hace el tour del salar y el del desierto de Atacama (Chile) junto. Yo los hice por separado (ya te hablaré en otro momento de ello), y creo que será menos cansado y disfrutarás más. Pero, a gusto del consumidor, igual solo tienes una ocasión para ir y no te quieres perder ninguno.

Esta ha sido mi visión de lo que viví en Bolivia, lo que mis ojos vieron. Si has estado, o al menos ahora te han entrado ganas de verlo con tus propios ojos, déjame algún comentario, me alegrará saberlo.

 

 

 

 

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¡No te quedes en tierra!

Marta López

Risueña, curiosa y observadora. Tengo 25 años y nací en Gran Canaria, pero desde que salí de la isla con 18, las palabras origen y hogar tomaron un nuevo significado. Recuerdo hasta los más pequeños detalles, hago listas para todo y la de "cosas que quiero hacer antes de morir" hace tiempo que sobrepasó el límite para esta vida. Adoro caminar descalza y cenar un buen desayuno.

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